EL DUENDE SUSURRADOR

En los campos productivos de la región central del resguardo indígena de males, cuentas los viejos que cuando ellos eran jóvenes, andaban de fiesta en fiesta tomando y bailando con sus amigos. En una de esas fiestas uno de sus amigos, llamado Justo, hombre de contextura corpulenta, pero de una amabilidad que solo algunos pueden expresar, se embriago más de lo normal quedándose dormido en la mesa donde tomaba. Sus amigos que siempre andaban con él y que eran sus compañeros de viaje hacia su casa decidieron no despertarlo y dejarlo dormido para que descansara, así que sin hacer mucho ruido se levantaron y con paso ligero salieron rumbo a sus casas.
Cuando don Justo se despertó estaba cayendo la noche, mareado y un poco desubicado por los tragos en su cabeza salió por la puerta a toda prisa casi cayéndose, afuera empezaba a caer una delicada lluvia acompañada por una suave brisa, así que con una mano tomo su ruana y se la acomodo lo mejor que pudo mientras con la otra se ponía su sombrero fuertemente apretado contra su cabeza. Echó a andar rumbo a su casa, después de haber caminado algunos minutos, recordó que podía hacer más corto su recorrido yéndose por el camino viejo. Aunque le tocaba atravesar una quebrada que no tenía puente.
Sin mucho pensarlo se dejó llevar por la idea y emprendió este camino, cuando llego a la quebrada se sorprendió un poco pues tenía mucha más agua de la de siempre, pero aun así decidió atravesarla. El agua estaba fría; la sentía por todo el cuerpo, salió a toda prisa y siguió su camino sin más contratiempos. Cuando llego a su casa se cambió rápidamente de ropa y trato de abrigarse, pero el frio que recorría su cuerpo no se iba.
Al día siguiente cuando se levantó siguió sintiendo el mismo escalofrió de la noche anterior, pero aun así salió a trabajar como todos los días, cuando ya estaba para caer la noche sintió algunos pasos cerca de donde él estaba y algunas voces que lo llamaban. Se sintió extrañado y con un poco de miedo, pero siguió las voces y trato de mirar quienes eran los que lo llamaban, pero no había nadie. Pasaron los días y don justo cada vez se sentía peor así que decidió ir a donde un chamán para que lo curara, este le dijo que el duende trataba de asustarlo y llevarlo a algún desfiladero para matarlo y que él podía curarlo. Después de hacerle un baño con yerbas y otros elementos misteriosos, don Justo se sintió mejor y se fue para su casa.  Pasado unos días volvió a escuchar las voces, pero esta vez no se escuchaban lejos, era una única vos que le susurraba en su oído y se burlaba de él. ¡Hoy no podrás dormir! le decía en tono burlón. Don justo completamente asustado salió corriendo de su casa a donde un amigo, le contó todo, y se quedó a dormir ahí ese día. Al día siguiente salió de inmediato a donde el médico, pero mientras caminaba el susurro volvió diciéndole… ¡huuuuu, ese medico es malo, ese no me puede sacar de tu cabeza! Y se reirá de forma escalofriante, cuando salió de donde el chamán se sintió igual y la vos en forma de risa le advertía ¡si vez, te dije que ese no sirve! Por muchos días continúo buscando la cura para su enfermedad, pero nadie lo podía curar.
Después de algunos días tuvo que salir en medio de una horrible lluvia, cuando por fin pudo escamparse, sintió como si le diera una poderosa gripe, así llego a su casa y se metió en su cama con la esperanza de mejorar, pero eso nunca paso y don Justo murió unos pocos días después con síntomas de una gripe incurable. Nadie sabe si fue el duende quien lo mato, o si fue una fuerte gripe, lo único que se sabe es que esta era una historia muy conocida entre los habitantes del sector.
Fin.